Y aquí me tienen de nuevo, en crisis total..
cómo decirles, cómo explicar.. cómo narrar...?
Voy a empezar...
De tantas lágrimas que no he podido sacar,
el alma se me ahoga, sólo veo mi vida pasar...
Yo creo que la vida es la que nos mira pasar todo el tiempo,
la vida y el tiempo están aquí siempre,
los que pasamos somos nosotros
nosotros nos ahogamos en la propia vida
que a veces es demasiada,
tanta que no alcanzamos a vivir toda,
la vivimos a cachos, a ratos, de repente...
entre tanta gente, como malviviente...
Es que soy yo el que la alcanza hecha pedazos,
hace de mi lo que quiere, como lo quiere y
es ahí cuando me siento pequeño, miserable, tonto e inútil.
Es como si la vida me dijera al oído que
soy tan pequeño para ella y tan débil,
que merezco quedarme atrás, que merezco llorar y
gritar, y sollozar, y callar, y suspirar tan hondo
que la vida misma se ahogue conmigo en ese suspiro...
...en ese instante!
Me he pedido a mi mismo ¡piedad! ,
porque a últimas fechas me doy cuenta que soy yo mi enemigo,
el peor, el cruel, el que hiere, el que no habla en silencio,
soy presa de mi mismo, de mi tristeza, de mi dolor,
de mi sufrimiento y de mi arrepentimiento...
No puedo aceptarme débil, no puedo aceptarme inútil...
pero en cada no, me atragando de mentiras,
de valor inventado, de fuerza transparente... de un yo inexistente...
Eduardo! ..¡iluso!
ese no eres tú,
es una sombra y te perturba
sombra de miedos,
sombra de los demonios encerrados
no se puede deshacer de todos ellos...
Es que soy el mismo miedo encarnado...
Pero no estamos hechos de miedo,
por el contrario,
los miedos están hecho por nosotros
ofrécele té a tus miedos
porque no se van a ir,
lo que podemos hacer es aprender a convivir con ellos
tener miedos que empujan,
que estimulan y movilizan,
no los que congelan y paralizan.
Té! a mis miedos..?
Puede ser que eso sea lo que me aterroriza...
es que soy yo el que está hecho de tristeza...
el que está loco y digo de mi: "Triste loco..."
Ah, ya sé... Y si los ahogo, en té, en agua, en café...
lo que se les ofrezca conseguiré...
Seré yo quién los disuelva como azúcar en mi té,
los beberé de forma dulce y los ingeriré...
pero no sé si los defecaré...
Se pueden absorver solitos,
al final de alguna manera siempre se evaporan...
y transpirarlos por la piel... sudar miedo para dejar de estar enfermo...
triste... Loco...!
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