miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡¡¡Ojalá!!!

Ojalá mis inseguridades se la acaben,
que la devoren completa...
Que mis momentos de desesperación,
le revienten el corazón.

Qué llegue a su casa, que vea algo,
cualquier pretexto de mi recuerdo,
que cada vez que la traicionen, recuerde,
que destruyó al único corazón que se pensó para ella.

Que vea tantos ojos, tantos como pueda,
que los vea vacíos, que los vea sin mi cariño, sin mis cafés...
y no como a este par de ojos que se sentían brillar
sólo por reflejar la luz que tenían de frente al verla.

Qué sea ella la que se arrepienta, ella la que me busque,
ella la que le pida a la vida que nos vuelva a encontrar,
al que le toque la estocada final... la muerte de todo esto,
que todo eso lo viva ella sola...

Qué sea ella la que no pueda estar sin recordar donde me vió,
cómo me vió, cómo me tocó y cómo me sintió...
Que escuche mi risa al llegar a su casa vacía; sin mi,
sin el cariño mío que lo llenaba todo sin ella saberlo.

Ahora sabría que todo estaba lleno de mi, que me dejó ir,
porque ahora, como siempre, sólo sentirá la ausencia de todo,
de mi, de mi risa, de mis ojos, de mi voz, de mis besos, mis caricias, mi piel...
De mi vida que le ofreció la posibilidad de darle más vida al mundo.

Ojalá me hubiese visto llorar,
ojalá viera lo decepcionante que fue,
lo que fue conocerla, lo que fue descubrir quién era ella.
Ya ella me lo había dicho: "Tu no me conoces..." ¡Que razón tenía!

Qué se le llene la casa de recuerdos, de oscuridad...
de voces que no la dejen dormir, que su auto desprenda mi olor...
Que su cuerpo sude de ansias por mis manos,
por quererme cerca, por estar en su cintura...entre sus piernas...

Qué se le devuelva toda la fé perdida en sus años de vida,
y que la invierta en esperar y pedir que regrese a ella,
que sepa lo que es vivir y morir cada día esperando,
viendo mi nombre y ver que no le hablará...

Que ya no estaré... que ya no llegaré, que ya no sufriré.

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