martes, 22 de noviembre de 2011

Al final del día...

Autorretrato:
Cómo nos vamos a encargar de sentir lo que no se trabaja? lo que no se palpa, no se toca, no se siente? Cómo es que nos empeñamos en tener fé en una sensación de primer momento cuando aún no nos conocemos? Es que... Cómo se pierde algo que jamás se tuvo...? Cómo encuentro la parte de mi que no descubrí yo? Dónde se quedó todo lo que pasó, si siempre me encerré en el mismo rincón...
Me duele la cabeza, me duele la espalda y me pesan todas las miradas.... esas de duda... de lástima... esas que te preguntan sin palabras y te hacen no sé que nudo en la garganta, me tropiezo con recuerdos absurdos a estas alturas... en estos tiempos, con esas miradas que dicen todo y no dicen nada, con miradas a destiempo y con el tiempo olvidadas... Pero qué es el olvido?, Olvido en realidad? Si siempre es que los malditos recuerdos saben nadar y salen a flote... y es a mi a quien vuelven a ahogar... Porque olvidé que me asustaba... ¡me asusta!... me asusta perderme en la nada, en lo negro... en la ausencia de todo, una ausencia que se siente, que se palpa y se hace presente y he llegado a la conclusión; de que se parece a tu ausencia, fría, callada y extrañable... sumamente desesperante, la más temible, la más silenciosa... y si me pierdo, que mi todo no se sumerja completamente en ella y alcanzar a agarrarme de la fé que tengo, de la esperanza tan hablada y pocas veces realmente salvadora.... a veces sólo me ve sentado y callado... tengo un asco en la garganta fatal.... no tengo hambre, no tengo sueño y me quedo despierto toda la noche, cansado e ido.... tirado boca arriba en la cama... desnudo y caliente... sobre las cobijas, la desesperación me gana, me come y no sé porque o en qué pongo mis ansias.... me siento atareado, nervioso y tonto... en medio de un abismal escenario que fue aquella cama, en la que representamos memorables historias, memorables instantes donde las pieles hablan mejor, donde hoy, son las únicas que se extrañan sin más escenografía que las sábanas y sin mayor caracterización; que los cuerpos repletos de pieles en sudor, escarchadas de ansias y susurros desbordadas, entre segmento y segmento atoradas, suavemente petrificadas y me sigo repitiendo: "¿Dónde quedaron esos instantes húmedos?"... Parece que no tengo control, y más en cambio sus sobras parece que me controlan... y de nuevo, esta noche me bañaré tarde... de madrugada, cuando ya no resista el no poder dormir... pensaré en el agua como en tus manos... pensaré en el golpe y recorrido de las gotas de la misma forma, como cuando lo hacía tu sudor... me duele la cabeza de tanta autosatisfacción... de pura frustración.... de pura imaginación que ya no me llena... ¿Cómo tu cuerpo se transformaba en agua? ¿Cómo me envolvía y completamente también me mojaba? Me quema tu ausencia en cada segmento, en todo mi territorio, en todos los rincones a los que te permití llegar... ¿Cómo es que fue eso lo que me llenó si no es amor? ¿Cómo es que pura pasión es lo que extraño hoy? Es lo que me causa hoy tanta distracción... Es que no me puedo rasguñar yo solo la espalda.... no me puedo gritar... no me puedo montar... ¡Ya ni siquiera me puedo extrañar! No me puedo mirar, no me puedo morder...
Es que cómo te explico que no me puedo amar!!! Dónde está tu piel?, ¿Con qué sábanas se enamora y me deja solo...? Muero, imaginándote con las piernas abiertas... todas las noches voy a la cama tan solo como nunca y como siempre solo, así amenezco todas la mañanas con una ausencia tan grande que pocas veces cabemos en la misma cama y entonces caigo, ¡caigo muerto! y, aún, aún te sigo imaginado con las piernas abiertas... es que ni las puedo cerrar imaginándolas, quiitarlas de mi mente... ni puedo llorar.... la única húmedad que puedo llamar de ti... es la de tus labios, tu centro..Ajá! Ese mismo... y mi centro vacío... mi centro seco... mi centro solitario y hueco, como mi corazón... nada pienso y nada siento; si no hay ya más nada que los recuerdos, recuerdos en el centro, recuerdos en mis huecos, solitarios recuerdos en un solitario cuerpo.
Desnudo camino y llevo mi vivo retrato del espejo a la ventana; de la ventana a la cama, de la cama a la regadera, de la regadera a la cama, de la cama a la ventana y de la ventana de vuelta al espejo y no encuentro nada, nada que no quiera encontrar... porque si lo encuentro me he de tropezar con mi dignidad perdida en el suelo... perdido en el eco.... el eco de mi corazón vacío.

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