Trabajo todos los días, me quejo de la rutina y siempre digo que haré muchas cosas que, como todos los mortales; nunca cumplo. No puedo salir de mi casa sin bañarme y me gustan los perfumes caros. Hablo más de lo que debería y nunca pienso lo que digo, y eso a veces me trae problemas.
Siempre me ha gustado escribir, tanto que mucha gente piensa que algún día publicaré un libro. Soy odioso y arrogante, pero sólo hasta que agarro confianza, después de ahí soy bien pinche mamón, eso nunca se me quitará. También soy terco, muy consentidor y siempre quiero tener la razón.
Las décadas ya pesan sobre mi, aunque la gente piense que son muchos menos. Celoso hasta la pared del frente, defiendo lo que es mío, pero lo hago con clase; nunca lo demuestro, y siempre aprendo las lecciones tarde.
Soy Libra, aunque no sé nada de astrología y no creo que la actitud de cada quien este delimitada por un signo. Amo a mi familia, me encanta lo que hago, y aunque suene contradictorio muchas veces odio mi vida.
¡Si, así es!
A veces planeo conversaciones en mi mente, que nunca se van a llevar a cabo. Odio pelearme por estupideces con las personas que realmente me importan, y odio cuando alguien me dice “te extraño” pero no hace nada para verme. O gente extraña que simplemente lo dice, por hacer sentir bien a alguien, que según ellos; aman.
Vivo con un nudo en la garganta; con las lagrimas a punto de salir, pero tratando de fingir que todo está bien.
Tuve un amor platónico que paso a formar parte de mi realidad... hasta que lo perdí, por la distancia, por mi actitud, por estupidez, por ella, por su vida, tonterías. Enamoro con sinceridad, sonrisas, miradas y detalles. Soy un niño irreverente que se disfraza de cabrón, pero que siempre termina con un nudo en la garganta.
Lo más irónico es que escribo de esto para huir de ti, de mi, de todos; mientras nadie me ve.
¡Créanme, lo estoy intentando!
A ratos es más difícil de lo que esperé que sería, pero intento que nadie se de cuenta.
De cualquier forma, ya ni por casualidad te veo por aquí, así que lo que escriba; se va a perder, igual que me perdiste; que te perdí, igual que lo perdimos todo.
Lo estoy intentando, aunque no sepa muy bien ¿por qué?. A veces tiro la toalla y a veces no. A veces me canso y quiero que todo se vaya a la chingada y otras veces espero que seas la que fuiste; que me recuerdes, que me llames; porque se supone que vale la pena. ¡Já! ¡Tonterías! ¡Sueños guajíros!
Y mientras espero, recuerdo que todas las heridas dejan cicatrices y que algunas son tan horribles que no se curan nunca, que se quedan guardadas; nunca sanan.
Ahora solo estoy esperando a ver si es verdad, que hay un momento en el que todos nos cansamos de recibir patadas, que de repente todo quedará sustituido por esa decepción; éso que nos hará más fuertes.
Al final de todo ganaste: el hoy es lo único que importa. Pero no puedes; ni podrás deshacer el pasado. ¡Nuestro pasado! No puedes, ni podrás olvidarlo tampoco, y por supuesto; no me olvidarás.
Y es así que mis sonrisas, se harán cada vez más falsas, como todo esto que; queriéndolo o no, haces lo posible por perder.
Puedes decir que no, pero en el fondo, cada vez que hay un detalle mío haciéndote cosquillas; te mueres de miedo. Dirás que no, pero te duele... porque sabes que después de mí; nada es igual, porque conmigo, se fueron tus ilusiones; se fué tu vida, nuestras vidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario